TRIBUNAL SUPERIOR, LA PEOR INJUSTICIA EN MORELOS

1897

Por el DR. LEONEL DIAZ ROGEL

Para qué ir tan lejos, cómo dedicar tiempo al escrutinio de los de enfrente, la circunstancia la tiene a la vista quien en carne propia a diario pervive en los círculos del litigio cotidiano, tu primer adversario eres tú colega, el segundo el cliente, el tercero la parte contraria y por supuesto que no por ser la última es la menos importante, lo es la autoridad ministerial o jurisdiccional.

En este espacio hablo de los que se sienten o se quieren saber iluminados, los que aun teniendo el carácter de mortales iguales que los de a diario o de a píe, en sus recorridos hacía las salas de audiencias se transforman en auténticos supremos y soberanas que ni el aire les merece, la zapatilla y el tacón dorado, junto con las corbatas, corbatines o trajes a la medida de sus elevadas soberbias, les hacen creer que se tratan de seres supra terrenales ungidos en sabiduría pura y santa de la que nadie se les compara y menos les puede refutar lo que en realidad se merecen y menos aún, existe piedad para los que les miran pasar, ellas y ellos los jueces y magistradas, sean varones o féminas, todos en aquello de la danza de la igualdad y al final idénticos, protestados para hacer valer y cumplir la ley, para dar y suministrar a cada quien lo suyo, lo de Dios a Dios y lo del César al César, nominados para impartir o administrar justicia con cargo al erario público vía nuestros impuestos y terminan a diario, a cada minuto o instante ocasionando daños, perjuicios, afectaciones y demás vulneración de derechos inherentes a los humanos que les imploran justicia.

Esto es lo que a menudo pulula en los corrillos del Tribunal Superior de Justicia de Morelos, el ruego de unos y otras pidiendo que se les asista en calidad de ciudadanos con derechos, mismos que acuden en volumen relevante para que se atiendan sus ruegos y se dote de orden a la sociedad que sabiéndose civilizada, en dicho poder judicial tendría que encontrar eco en los reclamos que ante juezas o magistrados exigen, la respuesta es la misma, una cauda de atenciones sin prontitud ni expedites, sin razón ni fundamento, ausentes de lógica y sobre todo de derecho, resoluciones que adolecen de la mínima ética en el ejercicio de la jurisdicción que encuentra en esta dinámica del quehacer jurídico, una gran ambivalencia entre lo que se protesta cumplir y se deja de hacer al momento de colocarse con una toga, un birrete y hacer sonar el mazo.

Dantesco es el devenir diario de un poder judicial ejemplificado en el Tribunal en comento, pues mientras que el personal operativo se desvive y entrega su salud y al final vida misma por darse en el desempeño diario mediante pagos mínimos, ambiente de esclavitud, acoso y terrorismo laboral, los de arriba, desde jueces menores haciendo como que trabajan pero que son lo peor en calidad de lastre para el gasto corriente del presupuesto de dicho poder, simulan trabajo, hacen como que dan resultados, y me refiero a sus titulares que no dejan de ser asignados directamente por apadrinamiento, parentesco o mediante el pago de favores de todos los que se conocen incluyendo los pasionales, y de los demás juececitos que se erigen como tales a partir de nombramientos de la comisión o de quien se ostenta como titular de dicho poder, ni que decir de toda la demás recua de mercachifles de la Ley, mismos que en lo general carecen de calidad moral, ética y sobre todo capacidad profesional para que hoy por hoy vengan a emitir sentencias que en Ley se debieran sostener en derecho, con aplicación de lo legal y sobre manera de lo justo.

¿Qué de justicia puede conocer el juez o la jueza que se aferra a estos cargos a partir de sus nombramientos injustos?, en los que los exámenes los pasaron por que les dieron ex profeso las respuestas o lo que es peor aún, están allí, virtud a las pasiones humanas o a las imposiciones venidas del pago de complicidades y el autoritarismo rampante, que desde hace rato ejercen quienes tocan el pandero y aplauden a Alá diciéndose profetizas adoradoras de la vela perpetua sin que tengan un ápice de dignidad y menos vergüenza para ejercer la abogacía con cargos de magistradas o presidentes de tribunales superiores de justicia, cuando que, sólo han utilizado para sus aviesos y fanáticos fines esos dignos cargos. La realidad de nuestro poder judicial en Morelos implica el reclamo permanente en contra de quienes lo presiden, y ello es virtud al carecer dicho poder de calidad moral para tener el reconocimiento y menos el respeto de la ciudadanía, la socialización de su actuar deberá ser una realidad a la par del proyecto alternativo de nación e de la que todos somos parte, incluyendo a ellas y ellos, con su actuar en este poder que se hace menos cuando se les conoce las trapacerías en que han venido incurriendo desde hace ya más de doce años en el Estado de Morelos. Sintieran que tienen la posibilidad de continuar así, que equivocados están toda esa raspa de hampones escudados en la administración de justicia y más lo está la mafia sacrosanta de quien los dirige.

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