REEMPLACAMIENTO EN MORELOS

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Por Javier López Sánchez

Reemplacar los  vehículos cuyos propietarios tienen su residencia en Morelos, no es un asunto nuevo. Más bien es una práctica reiterada de los gobiernos para hacerse de recursos frescos a costa de la cartera de contribuyentes cautivos.

De hecho es algo que tiene bien  estudiado el actual Secretario de Hacienda Alejandro Villareal Gasca, porque de la misma forma procedió cuando ocupó el mismo cargo con los ex gobernadores Sergio Estrada Cajigal y Marco Adame Castillo.

Ahora que Alejandro Villareal y Victor Mercado, (secretario de movilidad y transporte), hacen equipo en el Gobierno de Cuauhtémoc Blanco,  vuelven a las andadas y presentaron en el paquete económico 2019, la iniciativa para recaudar 500 millones de pesos, recursos frescos, por vía el reemplacamiento.

A juicio de muchos,  está acción del Gobierno no se justificada por varias razones:

– El último reemplacamiento lo hizo Graco Ramírez en el año 2013. Es decir, que las láminas o placas, los engomados y tarjeta de circulación están en buenas condiciones físicas.

– El Gobierno de Graco dijo que la medida era para “circular seguro”, es decir, que se suponía que con eso iba a bajar el robo de vehículos y que íbamos a vivir en paz. La realidad es otra. El Gobierno de Cuauhtémoc Blanco, argumenta lo mismo, y tal vez piensen que nos chupamos el dedo.

La realidad es que el reemplacamiento es una medida recaudatoria, es decir, una forma para que el gibierno tenga más dinero de los contribuyentes. Así de simple.

El problema es que si ocurre el cambio de placas, con el apoyo del Congreso, los nuevos gobernantes habrán de traicionar una de sus promesas de campaña: no incrementar o aumentar los impuestos o cargas a los ciudadanos.

Son más de 500 millones de pesos que saldrán de nuestras bolsas, adicionales a todos los impuestos y contribuciones que ya se por si pagamos.

Ojalá, si quiera supiéramos en que se invertirá todo ese dinero, y otro buen deseo es que no se vaya solo para pagar más sueldos o como suele decirse, en el  “caño de la burocaracia”

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