La batalla por el poder, esfuerzos infructuosos de los Reaccionarios

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Por J Luna Quintana

Los lorets, l. dórigos, rivapalacios, ciros g., zuckermanns y demás políticos en medios de comunicación, inteligentes unos, brillantes otros, perdieron su eficacia como constructores de opinión, vaya desperdicio de mentes, son ya inefectivos como consecuencia de una parcialidad que se desnudó para quedar expuesta ante los ojos del colectivo nacional. Todo ello, como parte del desmoronamiento de un sistema oficial de corrupción y rapacidad intolerable, que llega a su fin.

En efecto, protegidos en el conveniente disfraz de analista, estos políticos sin cartera oficial operan desde la pantalla, la radio o la Internet, por cuenta de pagadores ricos, detentores de un poder fáctico ajeno al institucional que trasciende, sin duda, en el gobierno del País.

La batalla se libra en los ámbitos de la atracción de ignorantes y en el del convencimiento a los enterados. El herramental utilizado guarda opciones distintas, desde la descalificación a la persona del Presidente Electo, hasta la magnificación, exacerbación, la exageración de posibles errores en la ejecución de estrategias y digo, posibles, sin saber si realmente son equivocaciones del proyecto entrante o solamente la aplicación sabia, colmilluda, de la vieja treta conocida por pocos, consistente en la patada y la sobada, concluyendo al emplearla con una sobada para dejar feliz al contrincante.

Como sea, es virtud de estudiosos conocer que tan ciertas son las acusaciones y burlas loretescas respecto a las terribles metidas de pata en materia económica, del equipo del Presidente Electo o si bien, pertenecen intencionadamente a terrenos del infundio, con objetivos más bien facciosos en la pretensión fáctica de lograr alturas en el ánimo de la nueva élite, que ciertamente les está propinando una madriza espectacular y sin duda merecida, iniciada con la cancelación del célebre aeropuerto en Texcoco. Va por más.

Más allá de todo, las escaramuzas del bando lopezobradorista colocan de poco en poco el nuevo orden de las cosas y lo notable en esto, es que el desgaste en la figura de quien encabezará las decisiones nacionales parece inexistente y aún las preferencias, no solamente continúan favoreciéndole, sino que además, aumentan.

Mi verdad, es que nunca vi a los mencionados y otros más, como los marines, alemanes, reyes, hiriartes o denisses, arriesgando vida en épocas del control priista o padeciendo bajo el yugo de hacienda y sus auditorias ordenadas para reprimir a quienes dedicamos tiempo de nuestras vidas a pugnar por la viabilidad de un proyecto de participación ciudadana, en la que en la exigencia por hacer realidad el derecho a la consulta popular, la revocación de mandato o la constitución de consejos en los que la ciudadanía de a pie, pudiéramos sentir que en realidad formamos parte insoslayable de un régimen democrático.

Ahora que, lo más fácil, darle su dinerito a estos cuates que se auto erigen como jueces implacables ante acciones generadas por quien fue elegido, de manera fehaciente, por la mayoría de los mexicanos y quien pese a los detractores reaccionarios, es aceptado por más de siete, casi ocho, de cada diez integrantes del pueblo…

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