El reto para la administración entrante

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…Pegar en silencio para que el herido de muerte, Muera Feliz

J. Luna Quintana

Ante los agoreros del desastre. Decisiones que duelen. La caída de la bolsa y demás vicisitudes, frente a la recomposición democrática y la arquitectura de la justicia.

“Los poderes fácticos son distintos, ya no dominan la Iglesia, el ejército y los bancos. De nuevo han surgido desequilibrios telúricos entre democracia y capitalismo y han hecho trizas ese pacto implícito desde los años 50, según el cual ninguna podía abusar de la otra.

Schumpeter se preguntaba si podría sobrevivir el capitalismo, pero si viviera hoy, se preguntaría si podrá sobrevivir la democracia…” J Estefanía.

En cualquier sentido, el cambio implica una crisis en la remoción de determinismos y la creación de nuevos paradigmas.

En tratándose de poderes fácticos modernos, pero perversos, el abuso del capital confunde, distorsionando los principios políticos del estado y su ejercicio.

El gobierno avasallado por la fuerza del poder económico, deja a un lado claramente el objetivo primigenio del pacto de obediencia social y dominio, de una clase comprometida con el bienestar general en un contexto de igualdad, generado por un régimen que reconoce el empoderamiento del pueblo, de la gente y en ello, su facultad de mando y autodeterminación.

El calificativo democrático resulta insoslayable en el proceso largo y rudo hacia el estado de bienestar del colectivo nacional y solamente, solamente el aprecio y la precisión en el ejercicio del poder político, sin intromisiones del poder económico que castiga y sacrifica aspiraciones y activos propiedad del pueblo, rebasando, invadiendo el ámbito de la decisión en temas de la cosa pública, la que es de todos; decía que el ejercicio soberano de la política, genera decisiones sin desviaciones en el objetivo primigenio del estado: Nosotros los gobernados.

Como sea, con todo y ello, la estabilidad económica resulta fundamental en el desarrollo nacional cuando sirve a los objetivos del estado y no a los intereses de unos cuantos. En este sentido, menudo atolladero habrán de salvar quienes disputan, ganan y ejercen el gobierno.

El reto para la administración entrante entonces, consiste en pegar, sin pegar y gritar en silencio, para que el herido de muerte, muera feliz…

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