CUERNAVACA, JOYA DE LA CORONA O EJEMPLO DE LA PUDRICIÓN

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POR DR. LEONEL DIAZ ROGEL

 Hoy surge un tema que de bote pronto genera satisfacción y aceptación en el conglomerado social, tiene sus bemoles, la parte del derecho humano para toda persona física o jurídica que impone el artículo primero de la Constitución Federal, nos lleva a entender que el anuncio de la gratuidad en los estacionamientos de plazas y demás comercios abiertos al público pudiera quedarse en la intención para que aplique, el caso es que los afectados ya se aprestan a defender sus intereses mediante recursos legales que el derecho les brinda; y de suyo este tema lleva a reflexionar sobre dos escenarios, uno en el que siendo gratuito ningún establecimiento que lo brinde a sus clientes, se hará cargo de la seguridad del patrimonio traducido en los vehículos afectos al tópico, y el segundo, qué harán las cadenas comerciales incluso de corte internacional que operan en toda la entidad cuando dicha normatividad se imponga en un contexto de igualdad entre todos ante la Ley suprema.

Dicho tópico pareciera más bien una cortina de humo para dejar de discurrir sobre lo que se espera de las autoridades de los municipios, no en específico de Cuernavaca, y es que los servicios públicos cada vez son más deficientes, el alumbrado no se tiene para cuándo llegará a las calles de todos los rincones de las municipalidades, la restauración de áreas verdes ni esperanza que se dé, la reforestación con programas de adopción de un árbol –nunca-, el agua potable y alcantarillado corre la suerte de sistemas desfalcados, en quiebras financieras, con maniobras de cajas chicas, equipos de bombeo obsoletos y en consecuencia de administraciones eficientes y honestas, con cargas de morosidad que les tienen a un paso de cortes de energía eléctrica por parte de la CFE. 

El gasto corriente se cocina aparte, preexisten las nóminas secretas, los aviadores, sindicatos con engrosamiento de sus filas que les empodera y al mismo tiempo ponen en mayores riesgos el despacho municipal virtud a las engrosadas erogaciones en concepto de miles que duplicando funciones o no haciendo nada succionan los dineros del erario y así, en consecuencia de lo anterior, la parte de la cuarta transformación que se articula desde el poder federal, tiene que aterrizar en las dinámicas de los municipios que sólo cuando les conviene políticamente hablando, hacen valer la autonomía que les obsequia un poder constitucional mediante su artículo 115.

Tratamos una realidad cierta, actual y de difícil recomposición si los ediles carecen de voluntad para cambiar el estado de la cosa pública, diagnosticada como padecimientos crónicos e insuperables, que en calidad de pandemia carcome por todos lados e inicia cada tres años en los llamados municipios libres y autónomos del país entero. ¡Vil corrupción rampante e innegable!.

A lo largo y ancho de la entidad se tienen los brotes de reclamo, inconformidad y sobre manera de exigencias ciudadanas justificadas, las condiciones de infraestructura material y financiera en que se han dejado los municipios abren otro flanco de riesgo toral en la gestión de Cuauhtémoc Blanco Bravo y por supuesto de quienes despachan en los cabildos; la mano santa de AMLO no puede generar soluciones en asuntos domésticos y sólo dos alternativas ante esto, o se atienden mediante operatividad política, de acercamientos, diálogos, acuerdos que aterricen en soluciones, o la olla de presión revienta y el cúmulo de pendientes de los treinta y seis ayuntamientos le revienta al Ejecutivo estatal. Desde siempre, la capital y sus habitantes padecemos las resonancias negativas de todas las pifias, trapacerías, raterías y corrupción de los demás municipios, es decir, aquí seguirán las caóticas vialidades, la toma de palacio, marchas, cierres de calles y mítines.   

Los órdenes de gobierno de la federación tiene marcaje personal para todo lo que acontece en la tierra del General Zapata, no hay duda que los informantes de a píe y a diario apuntan hasta el zumbido más imperceptible de la cosa pública, pasando por el poder judicial y legislativo, sumado a lo que se cocina en el ejecutivo, la cauda de datos forma parte de las agendas de quienes en palacio nacional a cada instante plantean, planean y ejecutan decisiones, el caso es que o se ponen las pilas, se despiden a los que no garantizan resultados y que forman parte de compromisos de campaña, conforman un equipo a prueba de toda dificultad, con capacidades y sobre manera lealtad al proyecto de Blanco Bravo o de una vez se van despidiendo para el tiempo corto, del actuar terso y parsimonioso en momentos de crisis y sobre todo de incertidumbre que dan cuenta de lo lejano que está el Morelos que en esperanza se anhela cual la tierra prometida.

No queda duda que los municipios están caminando junto con pegado en un sistema de unidad que les da vida jurídica en situación del Estado Libre y Soberano de Morelos, en esa libertad y soberanía tienen que sustentar el funcionamiento de las áreas que los conforman, la designación de sus colaboradores tienen que corresponder a los nuevos tiempos, la exhibición que a diario y en todo momento se conoce de funcionarios que dan nota por sus ilegales conductas, tienen que considerarse para que los actuales con acaso treinta días en funciones aprendan y entiendan cual es el compromiso prioritario que asumen junto con la protesta de sus cargos, los tiempos en que por compadrazgo o parentesco se asignaban espacios de la administración pública quedaron atrás.

Ya se escuchan voces que vaticinan las complicaciones derivadas de las condiciones en que se recibieron los municipios y sus respectivas arcas, Cuernavaca es uno de ellos, por doquier la infraestructura vial es un campo minado en el que los baches, banquetas dañadas, puentes intransitables o lugares de esparcimiento abandonados son la carta de presentación de Cuernavaca desde hace muchos años; los programas de reforestación, rescate de barrancas, corredores turísticos naturales, espacios deportivos o de reunión familiar no existen ni se han garantizado en beneficio de los cuernavaquenses. ¡La inseguridad en su compleja acepción y más extensiva permeabilidad, toca las fibras del organigrama municipal, rebasado y contaminado ya!     

Si se quiere hacer una dinámica de análisis o toma de muestreo para discurrir, analizar y filosofar sobre los orígenes de la corrupción en el gobierno, con Cuernavaca tenemos suficiente. No se puede ocultar lo que se sabe y se tiene a la vista, nuevamente han salido treinta y tres ediles y sus acompañantes en calidad de síndicos, regidores y demás funcionarios o servidores públicos que durante tres años se coludieron, taparon sus fechorías y se aplaudieron las complicidades en que unos y otras incurrieron, para este momento muchas y otros se encuentran disfrutando las mieles de su corrompida conducta, y así a la par de lo que está ocurriendo en el Ejecutivo y Legislativo del Estado, argumentando que por culpa de las ruinas que recibieron y de la falta de efectividad, ahora también en los municipios, se aplicará el borrón, cuenta nueva y todos felices y contentos.   

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